Todo empieza con un proyecto: una película, un corto o una tanda de fotos. Hoy ya hay decenas de proyectos activos en la aplicación — mucho más que uno solo. Dentro de un proyecto de video se van agregando escenas, y cada escena es, básicamente, un plano de cámara.
Para cada escena se cargan unas pocas cosas:
Una imagen inicial (cómo arranca el plano) y, si hace falta, una imagen final (cómo termina).
El audio de lo que dice cada personaje, si habla: se sube el audio de esa voz y la aplicación sincroniza los labios con lo que se escucha.
Un texto contándole a la IA qué tiene que pasar, escrito en castellano y de forma natural, como si se lo estuvieras explicando a un actor.
Con esas pocas cosas, la aplicación misma escribe las instrucciones técnicas que necesita el modelo de video: traduce, describe cámara, tono e iluminación, y arma el diálogo turno por turno cuando hablan dos personajes. Antes había que completar un formulario largo, escena por escena — hoy la mayor parte de eso lo resuelve la IA sola, y del lado del usuario alcanza con contar qué pasa.
Las escenas también se pueden encadenar: dos planos consecutivos se pueden unir en una sola toma continua, sin el salto brusco de antes entre uno y el otro, manteniendo la misma cara, la misma ropa y el mismo fondo de punta a punta.
Una vez cargada la escena, se aprieta generar y la IA produce el video de ese plano. Se pueden ir armando todas las escenas de un proyecto y generarlas de una en una, o mandar a generar todas las que falten de una sola vez.